Natalia Castañeda (Talento de Exportación)

Natalia Castañeda es una actriz colombiana muy completa o, en otras palabras, una artista multifacética. Conocida por su papel en The Red Thread (2016), Lack of Vitamin D (2020) y Ultraviolencia (2022), cuenta con experiencia internacional y habilidades no solo en el cine, el teatro y la televisión, sino también en la danza.

Nacida en Cali, también conocida como La Capital Mundial de la Salsa o La Sucursal del Cielo, habla español, inglés e italiano, y ha demostrado sus talentos desde bien pequeña. Allí, no podía ser de otra manera, dio los primeros pasos que la encaminarían hacia el séptimo arte.

“Cali es una ciudad muy caliente; siempre estaba el plan del club, la piscina, los amigos y horas y horas de sol, así que tuve una infancia muy divertida, en comunidad, con un grupo gigante de amigos, y fue también una infancia muy artística”, reflexiona con una contagiosa sonrisa de oreja a oreja. “Estaba en todo: cursos de pintura, el coro del colegio, clases de baile y siempre con inclinación al arte y el deseo de entrar a clases de teatro, aunque eso no sucedió sino hasta mucho después, cuando tuve once o doce años y empecé oficialmente con las artes escénicas”.

Por supuesto, nada de esto es de extrañar. Colombia es un país latino que se ha caracterizado por ser un semillero de talentos por excelencia en todos los ámbitos y también una autoridad cuando de novelas, cine y demás se trata.

“De pequeña miraba muchas telenovelas, también producciones mexicanas, y actuaba frente al espejo lo que decían los actores. Me metía en ese rollo súper dramático”, cuenta llena de nostalgia.

“La primera vez que actué, más allá de las clases que tomaba, fue en la escuela; era un pequeño sketch para jóvenes y adolescentes sobre enfermedades de transmisión sexual, y yo era el virus del VIH. Fue muy divertido, tenía más o menos quince años. Hacía escenas, improvisaciones en la escuela”.

“Siempre fui muy soñadora, también muy mental, proyectando al futuro y viendo qué iba a lograr; a veces quizás me faltaba un poco de tierra, pues era una persona que andaba por las nubes, pero el (baile) flamenco me ayudó mucho con eso. Soy muy apasionada, sensible, todo me afecta profundamente. Soy extrovertida, sociable, aunque también valoro mi tiempo a solas; me gusta compartir, pero mi batería social puede agotarse con facilidad por mi sensibilidad y porque absorbo todo y necesito mi espacio”.

La carrera de una muy tenaz Natalia Castañeda López, claramente, seguía su curso de una forma más que exponencial desde temprana edad. Apenas terminó la secundaria, se fue a vivir a Los Ángeles, California.

“Quería aprender inglés y, de hecho, lo hice, pero un poco la meta era estudiar ahí por ser la meca del cine, un lugar perfecto para hacerlo. Hice mi carrera de actriz, que duró un par de años”, narra con orgullo, “complementé con otro más con diferentes talleres y luego tuve un año de entrenamiento, que me daba la posibilidad de trabajar de distintas cosas de una manera ‘legal’”.

Ya en EE.UU., tuvo alrededor de un año para participar en distintos cortometrajes, comerciales y varias producciones en ese campo. Después, regresó a Colombia, donde siguió tomando talleres de forma anual, según sus intereses.

“Antes, cuando salí de la escuela, quería tomar todos los talleres del mundo; ahora, siendo realista, estoy conectando solo con ciertos talleres que me llaman mucho la atención, de los cuales quiero tomar ciertas herramientas”.

“Soy mucho más selectiva ahora con lo que me gusta estudiar, pero sí intento asistir a entrenamientos actorales porque siento que es como un músculo que hay que seguir entrenando para no enfriarse, porque eso puede ser muy fácil: enfriarse en esto”, explica Castañeda con seriedad sobre su conducta.

Para ella, aquel año de entrenamiento, cuando contaba con una extensión de la visa de estudio (optional training) para poder trabajar, fue el inicio de su carrera: “Podía ir a castings, audiciones reales, hacer filas de horas para entrar. Siento que al ir a esas audiciones ya empecé a trabajar como actriz profesional; así me gané varios cortometrajes que tuve la oportunidad de hacer y algunos comerciales. Yo pensé: ¡Me están pagando para hacer lo que sueño…!’”.

Como la modestia la define, sus palabras demuestran tal virtud. No obstante, la seguridad es una herramienta que también la caracteriza y de eso pueden dar fe sus opiniones acerca de qué la destacan en su profesión.

“Yo creo que me hace única el solo hecho de ser ‘yo’. No hay nadie como yo. Suena ‘raro’, pero todos tenemos un ‘algo’ desde nuestras esencias y vivencias para aportarles a los personajes. Puede haber una misma escena para un personaje, con indicaciones, pero cada actor va a darle su esencia, y eso lo hace único e irrepetible”, explica Natalia.

“A veces me cuesta confiar en que soy única. Muchas veces hay una tendencia a compararse, pero intento confiar en lo que hago”.

Natalia Castañeda, como actriz, piensa que hay distintos tipos de actores y de formas de actuar y que cualquier elección es válida. Hay quienes se transforman de forma profunda, otros tienen una línea y juegan con eso. Afirma, además, que hasta ahora no ha tenido la oportunidad de una transformación como aquella, pero que, en efecto, le gustaría hacerlo.

“Siento que a cada personaje le he dado un estilo diferente. La transformación me llama mucho la atención, es fascinante de ver e interesante de hacerlo; una capacidad enorme a desarrollar. Pero meterme demasiado en un papel puede ser peligroso para mí; aunque intento no sumergirme tanto en el sentir del personaje, igual termino afectadísima. Entonces mi inclinación es más hacia ese método de realmente vivir lo que sucede en la realidad del personaje, aunque he encontrado maneras de hablarle a mi cuerpo y de soltar esa energía que puede ser muy intensa”.

“Hace un par de años”, recuerda, “interpreté a una chica que se suicidó. Intenté acércame al personaje con un poco de distancia, pero después me metí completamente, sentí tristeza y todas las emociones al máximo”.

Al respecto, y citando como ejemplo, no fue hace mucho cuando la actriz Natalia Ramírez reflexionó sobre las tensas escenas que tenía que interpretar con Ana María Orozco, ambas con personajes muy antagónicos en ‘Yo soy Betty, la fea’ (la afamada producción de RCN, y además una de las telenovelas colombianas más exitosas a nivel internacional). Tras las ‘peleas’, rondaba una energía tan mala que sentían la necesidad de abrazarse al realizarse el corte.

“Ese abrazo”, puntualiza Castañeda, “es justamente recordarle al cuerpo que no es algo real, sino ficción, para no involucrarse demasiado y ‘soltar’. Si no haces algo con tu cuerpo, esa energía puede quedar guardada, convertirse en tensión”.

“Hay que recordarle al cuerpo que esto es una interpretación. Para eso, es muy importante buscar herramientas como la meditación, la respiración, la escritura, y así soltar esas vivencias”.

La joven colombiana no es tal vez de las que sueñan con Broadway. Y si bien Hollywood le llama más la atención, ha empezado a soñar mucho con plataformas como las de Amazon, Netflix y HBO, teniendo en cuenta que poseen contenido de su gusto, y que es lo que le gustaría ver y disfrutar como espectadora.

Para ella, hay series admirables, emocionantes. Eso sí, con un llamado de Hollywood, de inmediato armaría las maletas y se iría…

“Estoy totalmente abierta a todo”, aclara Castañeda. “Televisión, cine, teatro, publicidad, improvisación. Soy muy curiosa, quiero probar todo. Hay quienes no quieren hacer televisión, y está bien, pero yo no estoy cerrada a nada. Amo todas las experiencias que vivo, me enriquecen mucho”.

Natalia está en ascenso y está contenta de seguir progresando. Sin ir más lejos, incluso tuvo una participación en ‘Café con aroma de mujer’, otra de las telenovelas colombianas que triunfaron en el mundo (según cuenta, María Teresa Barreto fue súper admirable).

“Para mí cada proyecto, sea pequeño o grande, ha sido muy gratificante. Como actriz, tengo todo ese proceso de las audiciones; no me gusta usar la palabra ‘competir’ porque no soy una persona competitiva, pero sí estás soñando ese personaje por el cual están aplicando muchas otras actrices. Entonces has pasado un millón de filtros y otros millones de talentos”.

“Cada cosa y cada personaje que he hecho, ha sido con mi esfuerzo y dedicación, así que aparecer poco o mucho en una producción es, como decimos en Colombia, ‘delicioso’. Cada proyecto me ha gustado muchísimo. Mi proceso no ha tenido mucho que ver con lo grande o pequeño. Uno de los que más me ha conmovido como actriz internamente, fue un cortometraje estudiantil, por ejemplo, que fue una historia que me marcó y trabajé mucho a profundidad, a la que entregué toda mi alma. Y no habrá sido de Hollywood o HBO, pero ese corto significó mucho para mí, entonces la importancia de los proyectos las das tú mismo”, concluye.

Como inspiración y un gran modelo a seguir, Natalia no duda al nombrar a Joaquin Phenix: es su favorito. Un actor que se transforma, exquisito y admirado ante sus ojos; quiere verlo en cada proyecto que está. También menciona, en este caso a nivel local, a la actriz Majida Issa, protagonista de varias novelas en Colombia y México, pues le resulta inspiradora, transmisora de mucha pasión y fuerza, además de que, según le dijeron, “es un ser humano muy lindo”.

También se regocija de haber trabajado y conocido a actores admirados por ella, uno de ellos Julián Román (quien en una de sus actuaciones interpretó al cantautor Juan Gabriel, en la serie televisiva ‘Hasta que te conocí”). Tuvo la oportunidad de tener una escena “muy bonita” con él, pese a los nervios. Y, claro, no menos importante, la actriz habla del privilegio que significa trabajar incluso con amigas: Laura Alonso (“Noticia de un secuestro”, en Amazon Prime) y Ana Castillo (con quien actuó en la película “Ultraviolencia”). Para Natalia: “Pequeñas sorpresas y regalos de la vida en esta carrera”.

Hasta ahora, se puede decir que el balance viene siendo positivo. Sin embargo, no es ello sinónimo de que todo haya sido fácil. Castañeda se denomina como una persona muy soñadora y no con uno, sino con muchos sueños, en un proceso de construir y continuar trabajando como artista que es, ya que no todo es color de rosa.

“Hay veces que eso pareciera quebrarse y una no puede soñar como una niña”, confiesa, sin perder la simpatía en su rostro. “Muchas veces vienen momentos de crisis y de preguntar qué estoy haciendo con mi vida, pero esa potencia de mi sueño siempre logra encaminarme de nuevo y me permite realizarme en muchos niveles como artista, no solo como actriz, sino también como bailarina de flamenco (esto más o menos desde hace dos años, porque tengo el sueño de bailar muy bien, con compromiso)”.

“Ser artista es un trabajo que no termina y no va a terminar nunca, estamos en desarrollo todo el tiempo”.

Y las aspiraciones de la joven talentosa no terminan ahí. Está convencida de que se necesita perseverancia y hasta cita el caso del actor Bryan Cranston, quien alcanzó la fama con “Breaking Bad” después de sus 50 años de edad…

Actualmente, dice que no le gusta planear tanto el futuro, aunque es planeadora por naturaleza. Tiene una beca para estudiar en Italia durante tres meses y ver “adónde la lleva” eso, vivir el día a día.

“Estoy intentando en este momento de mi vida dejarme sorprender. Llegará lo mejor para mí”, decreta exenta de inseguridades, a sabiendas de que esa actitud es la necesaria en el camino que emprendió.

Natalia Castañeda, perseverante, sensible, soñadora incansable y curiosa, es una actriz digna de trascender y de seguir sorprendiéndonos, aunque pensar en ella misma, como “persona”, está en su lista de prioridades. En sus propias palabras:

“Más que actriz, soy un ser humano. Seguro en el futuro, cuando sea reconocida, la gente va a verlo”.

Sin dudas, una profesional lista para darlo todo en la actuación. Robert Chevalier

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Para más información sobre la carrera actoral de Natalia Castañeda, puedes acceder a su ficha en IMDb o a su currículum.

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Robert Chevalier es un escritor argentino, nacido en La Banda en 1995.

Es autor de narrativa, principalmente de novelas infantojuveniles de suspenso, fantasía y ciencia ficción.

También es estudiante de ingeniería y genealogista. Escribe desde niño, pero comenzó su carrera en su adolescencia y ya cuenta con varias obras publicadas e inéditas. Desde 2014, cosechó numerosas distinciones y logros como la Declaración de Interés Cultural de su primer libro y su posterior participación en la Feria del Libro de Francia Salon du Livre de Paris.

Desde 2015, varios de sus libros se convirtieron en material de estudio de escuelas, donde son trabajadas por niños y adolescentes.

En el año 2016 trabajó en Minnesota, Estados Unidos.

Desde 2018, participó en concursos nacionales e internacionales y resultó ganador de premios y seleccionado para integrar antologías de relatos de España y Argentina. En 2019 fue nombrado como uno de los “jóvenes modelo a seguir de la sociedad”.

En 2022 fue reconocido por sus 10 años de trayectoria literaria.

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